Kayar es un pequeño pueblo costero en la costa oeste de Senegal, situado a 55 km de Dakar.
A diferencia de otros puertos artesanales del país, Kayar apenas tiene turistas. La vida gira en torno al mar: las piroguas, las redes, los motores, pescadores que regresan y el trabajo comunitario de hombres y mujeres.
Su población ronda los 37.000 habitantes, ha crecido de forma constante en las últimas décadas gracias a la pesca artesanal, el motor económico de la zona y también uno de los puntos de salida de cayucos del norte de Africa.

Muchos jóvenes se ven obligados a convertirse en pescadores para sostener a sus familias. Eso significa pasar días enteros mar adentro, enfrentándose a un Atlántico duro y cambiante. Las mujeres limpian y ahúman el pescado, además de cocinar para sus familias, porque el día es duro y muy exigente.
Mientras tanto, los más pequeños juegan en las calles de arena, construyendo cayucos en miniatura con lo que encuentran, frente a un océano infinito. Repiten lo que ven cada día, rodeados de cientos de embarcaciones, madera húmeda e infinidad de colores. Eso sí, nunca falta una sonrisa.