¡Quién viaja… añade algo a su vida!

Una tarde de junio del 2013, cuando me inicié como bloguera, todo empezó así, justo así. Este proverbio beréber despertó en mí millones de buenos recuerdos, inolvidables momentos vividos en cualquier parte.

Siempre he admirado a las personas que tienen la capacidad de escribir, considero que cuentan con un don que yo no tengo. Saber expresar con palabras, las emociones, las experiencias, es sin duda, un talento. Sin embargo, ¡aquí estoy!, eliminando barreras y haciendo honor a Murphy porque.. “no se puede saber la profundidad de un charco hasta que no se ha metido el pie en él”. Acertada o arriesgada, me sumerjo en este atrevimiento, en esta travesía, una aventura con la que poder compartir mi cuaderno de bitácora, mis notas de viaje.

Tantos y tantos rincones todavía por descubrir, tesoros arquitectónicos o naturales, lugares misteriosos, colores y sonidos que, en algún momento transitamos con la imaginación, costumbres e imágenes reveladoras, vivencias que enriquecen el conocimiento y que abren la mente.

Recuerdo hace ya unos cuantos años hablando un amigo, le pregunté que era lo que más le gustaba hacer en su tiempo libre, en sus vacaciones. No dudó ni un segundo, en su respuesta: ¡Imaginación no me falta! Me encanta desnudar lugares, dejarme sorprender por otras costumbres, puedo palpar lo que un día fue un sueño, me da la oportunidad, no sólo de conocer gente nueva… lo más importante, conocerme a mi mismo. Una forma muy bonita de describirlo, pensé. Le pedí que me recomendara algún lugar para viajar. No importa el final del camino, solo o compartiendo la ilusión, lo mejor, es dejarse llevar. Sabías palabras de este amigo que, con esta visión tan particular, fue capaz de convencerme. Le hice caso y, desde entonces hasta el día de hoy, en cada viaje, me he dejado llevar… y seducir buscando sensaciones nuevas, he sido cómplice de lugares increíbles que me han hecho vibrar y… aún sigo trabajando el auto-conocimiento personal.

Termino este post con una frase de Albert Einstein:

“Conocer bien a los otros es inteligente,
conocerse bien a si mismo, es sabiduría”

Reflexión: ¡Todavía tengo mucho que aprender!

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