Cultura Bereber y Alta Montaña. Marruecos.

El pasado mes de abril nos escapamos hasta el pueblo marroquí con un reto de altura, subir la montaña más alta del Atlas y adentrarnos en la cultura del pueblo beréber, en sus costumbres, disfrutar del encanto singular de la gastronomía local, incluso al aire libre, así como contemplar la belleza efímera de la naturaleza en esta zona. Como prueba de ello, mostraré a lo largo de este post una recopilación de fotografías del viaje.

Ascenso al Pico del Toubkal

Primer día. Llegada a Marrakech.

El vuelo a Marrakech con escala en Casablanca llegó de madrugada y sin parte del equipaje. Albergábamos la esperanza de que apareciera al día siguiente por la mañana y así fue, con la ayuda de nuestro guía gran canario, J.C., recuperamos nuestros bolsos de viaje.

Aeropuerto de Casablanca. Salidas vuelos domésticos.

Segundo día. Paseo mañanero por Marrakech y traslado a Imlil.

Comenzamos la jornada con un paseo corto por Marrakech.

Mezquita Kutubía

Llegada a Imlil por la tarde para descansar (1.740 msnm).

El trayecto en taxi hasta Imlil duró algo más de una hora y caminamos unos quince minutos hasta llegar al Albergue donde nos íbamos a hospedar.

Tercer día. Trekking de aclimatación por El Valle de Imlil.

Realizamos un trekking moderado y sin dificultades técnicas por el pintoresco Valle de Imlil, al pie de las montañas del alto atlas de Marruecos. Conectamos con el Valle Azzadene  para seguir hasta el Refugio Azib Tamsoult a 2.250 msnm.

Almorzamos en los alrededores y regresamos de nuevo a Imlil.

Cuarto día. Trekking al Refugio Les Muflons (3.217 msnm).

Dejamos atrás Imlil para adentrarnos en el Parque Nacional del Toubkal y en la belleza de sus montañas.

El trayecto hasta el Refugio Les Muflons resultó muy cómodo y tranquilo.  Este refugio de ambiente muy alpino y mimetizado entre montañas, debe su nombre a una raza de ciervos que moran en el Alto Atlas Occidental.

Panoramica desde la terraza del Refugio del Toubkal.

Quinto día. Ascenso al Pico del Toubkal (4.167 msnm).

Nos levantamos antes del amanecer. Bien abrigados, con piolet en mano y los crayones en los pies, dejamos atrás el refugio para hacer una inmersión entre las impresionantes montañas de la Cordillera del Atlas y coronar su cima.

Las emociones son espontáneas, imprescindibles y formaron parte de nosotros porque la actitud es esencial para llegar a la cima donde el paisaje es excepcional.

Cumbre del Toubkal.

El descenso resultó muy cómodo, sin grandes dificultades técnicas.

Sexto día. Prácticas de detención con Piolet.

Las previsiones de viento eran considerables. Aún así los más valientes decidieron subir otro de los Picos del Atlas y algunos, como yo, aprovechamos para pasear por los alrededores del Refugio y durante la tarde realizamos prácticas detención con piolet.

Séptimo día. Regreso a Imlil.

Sobre las 9:00 de la mañana partimos del Refugio del Toubkal hacia Imlil. La niebla comenzaba a invadir el valle y el descenso lo realizamos prácticamente deshaciendo el camino.

Octavo día: Essaouira.

Como premio nos escapamos hasta la pintoresca Essaouria y así descubrir parte del alma de una ciudad bohemia, su riqueza artesanal y arquitectónica, así como su puerto de pescadores con los barcos azules.

¡Una mezcla cultural muy seductora!.

Puerto de Essaouira.

Noveno día: Playa, Puerto Essaouira y tarde en Marrakech.

Nos levantamos temprano y aprovechamos para callejear y ver el ambiente marinero de Essaouira antes de partir a Marrackech. Una vez en la capital turística de Marruecos,  no contábamos con mucho tiempo y quisimos disfrutar de un paseo en tartana que nos permitió obtener una visión más amplia de los contrastes de esta curiosa ciudad.

Tartana. Marrakech.

Mi agradecimiento eterno a los guías locales, cocineros y por supuesto a nuestros guías canarios por su organización y dedicación, a los compañeros de ruta, todos contribuyeron a que este viaje fuese  inolvidable.

Próximamente, un resumen más detallado del paseo por Marrackech, Essaouira y de cada jornada de trekking.

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